lunes, 16 de agosto de 2010

Un pedacito de cielo en la tierra



Justo como se lo pedí al universo, me llego la oportunidad de empezar a caminar por mi país.
Primero estuve en la Atlántida en Cajibio, aprendiendo muchas cosas y compartiendo con otras mujeres los saberes ancestrales y los nuevos conocimientos también.
Estuve en Bogota un par de semanas adelantando tareas y acepte la invitación de Amanda de ir a conocer Guacamayas (estaba cerca el festival de la mazorca) e investigar un poco para el proyecto que queremos iniciar juntas. Aprovechando la oportunidad, me fui unos días antes para visitar el Parque Nacional Natural El Cocuy. Al principio todo parecía estar en contra. Me salían tareas y tareas y tareas (y tareas) y parecía que no iba a alcanzar a terminar antes de irme. Ademas en el Cocuy y sus alrededores el invierno estaba muy fuerte y todo indicaba que el parque iba a estar cerrado, o al menos nadie me recomendaba visitarlo en esta época del año. Por otro lado llame muchas veces a las empresas de buses para averiguar una ruta que me dejara en el Cocuy temprano en la tarde y ningun bus parecía llegar antes de las 6 de la tarde.


Pero bueno, finalmente acabe las tareas, y me fui con Michael (se dice Mijael), un amigo de Cuchsurfing que se estaba quedando en mi casa en ese momento. Por hacer mas, hicimos menos. Nos fuimos para el terminal a las 2.30am, para tomar el bus de las 3 hasta Duitama, a donde llegamos 4 horas mas tarde. El frío era impresionante. Eran las 7 de la mañana y lo único que quería era tomarme algo caliente. Así que desayunamos en una cafetería mientras esperábamos que llegara el bus que nos llevaría al Espino. En Duitama nos dijeron que para ir al Cocuy teníamos que esperar el bus que venia de Bogota, pero yo me resistía a creer que no se pudiera llegar de pueblo en pueblo mas temprano. Tomamos el bus al Espino a las 8.30, y la verdad me dormí la mitad del camino. Abrí los ojos en una parte, y toda ilusa pensé que ya estaba cerca del Cocuy, pues pasamos por un páramo muy bonito del que no me acuerdo el nombre ahora.


Luego me quede dormida y cuando abri los ojos nuevamente estábamos yendo por una carretera hacia abajo del canón del rio Chicamocha. El bus tomo la ruta de Capitanejo, y lo único que se veía era el suelo árido, lleno de cactus y polvo. El calor era absurdo, y no se podía abrir la ventana pues el bus levantaba toda la tierra seca pasando por esa carretera que no estaba en muy buen estado (varias veces tuvimos que pasar por entre las quebradas que cruzaban la carretera). Al final, el calor estaba tan insoportable que decidí abrir la ventana y comerme todo el polvo hasta que llegáramos a un lugar mas fresco. Llegamos al Espino a las 3.30 de la tarde, y mi pelo había pasado de ser crespo, suave y castaño, a mono, tieso y asqueroso. Preguntamos como hacer para llegar al Cocuy y la respuesta fue: tienen que esperar a que llegue el bus que viene de Bogota. Así que decidimos tomar un expreso, que es un jeep que lo lleva a uno por un precio mas alto pero cuando uno necesita. Llegamos al Cocuy media hora mas tarde y nos fuimos directo a la oficina de Parques, nos registramos y pedimos información sobre las rutas disponibles para los caminantes y también sobre los medios de transporte para llegar a la Sierra.


Luego buscamos un hotel (la verdad no buscamos tanto, nos metimos en el primero que se ve en la Plaza principal), y fuimos a hacer un mercadito para subir al parque y cocinar allá.
El Cocuy es un pueblo muy tranquilo, parece que asi es toda la región, tan tranquilo que no conseguíamos donde almorzar a las 4.30 de la tarde. Tocaba esperar a las 6.30, que es la hora en que los diez turistas que estábamos en el pueblo podíamos decidir en cual de los 3 restaurantes disponibles comer. Estuvo lloviznando y no pude tomar ninguna foto del pueblo, pero es muy bonito pues todas las casas están pintadas de blanco y verde, y casi todas las casas tienen balconcito, es muy tradicional. Ademas con respecto a lo de tranquilo, pues las personas solo se sientan ahí al lado de las cafeterías alrededor de la plaza, con sus ruanitas, a ver como pasa el tiempo y ver llover.
Y luego nos fuimos a dormir bien tempranito porque había que madrugar para poder coger el lechero, que es el camión que recoge la leche por las veredas, y lo lleva a uno hasta un punto cercano al parque desde donde hay que caminar dos horas y media para llegar al refugio.

El Cocuy desde la montana

Llovió toda la noche, y teníamos muchas dudas sobre ir o no al parque pues el clima no parecía colaborar para la caminata. Pero al final pensamos que mas valía hacer el intento y si llovía mucho pues nos quedábamos en el refugio a ver llover. Asi que empacamos a toda velocidad y nos fuimos a esperar el camión a las 6 de la manana.
El paseo en el camión estuvo super bonito. Nos demoramos cerca de una hora en llegar al Alto de la cueva, e íbamos en el camión con otros dos extranjeros, el senor que recogía la leche y varias personas del pueblo. La vista era increíble, el sol salio y todo se veía muy verde y fresco.


El frío también estaba muy duro, iba pensando que me había ido muy mal equipada, pues aunque iba con doble saco, bufanda, buff, guantes y doble camiseta, iba perdiendo mis dedos y mi nariz. Pero todo cambió una vez nos bajamos del lechero y comenzamos a caminar. El sol ya estaba arriba, y con toda la lluvia de la noche anterior, también había nevado en lo alto de la sierra, así que con el cielo despejado pudimos ver las montanas todas nevadas.


Caminar por esas montanas es algo de verdad muy bonito y profundo. El silencio y la tranquilidad que se sienten allí son incomparables con cualquier cosa. Durante el camino estuvimos tomando fotos, y viendo todo con mucho asombro y felicidad. No podía nada mas que agradecerle al universo la posibilidad de estar ahí, y de ver tanta agua en el mismo sitio.

Llegamos al refugio, y estuvimos muy de buenas porque aunque era temporada baja, solo quedaba un cuarto disponible. Justo ese día venia un grupo como de 14 personas y por poco nos quedamos sin donde dormir.


El sol nos honro con su presencia el resto de la tarde. Pudimos ver la punta del Pan de azúcar, estaba muy despejado. Preparamos unos sanduches de vegetales y nos fuimos a caminar para verlo mas de cerca.

Almorzamos por el camino, en medio de un valle de frailejones, y seguimos caminando, hasta que llegamos al punto desde donde se veía el Pan de Azúcar y las lagunillas. Como siempre, no supe calcular hasta donde podían esforzarse mis rodillas, y luego de una subida de mas o menos dos horas y media, la bajada estuvo un poco pesada y empece a sentir dolor cada vez que daba un paso. De todas formas bajamos sin problema, y nos fuimos al refugio a preparar algo de comer, practicar para las clases de Origami que daría en Guacamayas, y a organizar el cuarto para no sentir frío en la noche.


El plan para el día siguiente era hacer todo el recorrido hasta la laguna de la Plaza. En la oficina de parques nos habían dicho que eran mas o menos 8 horas ida y vuelta. Pero el guía que estaba en el refugio nos dijo que no era posible hacerlo en un día.
Ademas el día amaneció lluvioso y no dejo de llover en todo el día... Para colmo, con los afanes de salir de Bogota, y con esta indecisión que a veces me caracteriza, termine olvidando la chaqueta impermeable. Suerte para mi, que había traído conmigo la bolsa plástica con gorrito que me regalo mi mama -a lo cual llama ella impermeable (ver imagen)-. Era chistoso vernos, pues Michi tenia un muy buen equipo, no solo un sleeping bag super caliente, y botas para caminar, sino una chaqueta de esas que tienen selladas las costuras, que no se les pasa ni una gota de agua, y hasta tienen ventilación en las axilas, y yo, con los saquitos de fleece que me regalo mi mama, y toda empacada en esa bolsa plástica, con los brazos al aire y al agua, y en tennis de bailarina.


Pero bueno, vale decir que la bolsa plástica me protegió del frío y del agua. Incluso mas que a otras personas que tenían impermeables como el que yo deje en Bogota.
El caso es que decidimos no ir hasta la laguna, sino ver como progresaba el clima y caminar hasta donde pudiéramos y a nuestro propio ritmo.
Hicimos el circuito de las lagunas, la pintada, la cuadrada, la atravesada y la parada, y entre todas esas una cantidad de pozos, quebradas y lagunillas cristalinas. Decidimos caminar hasta el alto de Cusiri que esta a 4410 m.s.n.m, cada vez hacia mas frío, y cada vez había mas agua, ya no había caminos secos y tocaba caminar prácticamente con los pies entre el agua que bajaba. De todos modos el frío solo se sentía cuando hacíamos alguna parada. Mientras mas nos acercábamos, mas se llenaba de hielo el paisaje, y era super bonito ver como crecen plantas y flores de color rojo intenso entre todo ese hielo. Llegamos arriba y el frío solo nos permitió estar menos de un minuto, pues justo en el alto, que es como su nombre lo indica, el punto mas alto de esa primera montana, pasa un viento fuertisimo y helado, acompañado de lluvia muy fría. Hacia el otro lado de la montana no se veía nada, solo nubes y niebla, así que dimos media vuelta y comenzamos el descenso.


A medida que nos acercábamos al refugio, el clima fue mejorando hasta que dejo de llover.
Llegamos al refugio nuevamente, almorzamos, al rato cenamos, y nos fuimos a dormir, pues nos tocaba salir a las 4.30 de la manana para alcanzar a coger el lechero (no había otra forma de volver al pueblo).


Agradeciendo al cielo nuevamente, pues estuvo despejado esa noche, y no llovió en la madrugada. Nos levantamos muy temprano y terminamos saliendo del refugio faltando un cuarto para las cinco de la manana. Estaba muy contenta pues era mi primera caminata nocturna en un lugar tan apartado de la civilización. El cielo estaba muy despejado, asi que pudimos caminar gran parte sin linterna. Y pues obviamente fue muy pero muy lindo, caminar asi en el silencio, por la noche, con el cielo despejado, y escuchar los pajaritos despertarse, y luego ver como las nubes empezaban a emerger de la base de las montanas, como algodón de azúcar, todas despelucadas.

Pero no todo fue pajaritos, nubes y aire puro. Con el peso de la mochila, y mis rodillas resentidas, llego un momento en que no podía dar el paso sin quejarme. Empece a caminar muy despacio, y el tiempo empezó a hacerse corto para llegar a coger el lechero. Michi trataba de esperarme, pero también estaba pensando en un plan para no perder el camión, pues era nuestra única oportunidad de salir de las veredas. Yo intentaba mitigar el dolor caminando de espaldas en las bajadas que era cuando mas me dolía, y trataba de aplicar todas mis técnicas de respiración sin conseguir resultados positivos. Michi me decía cada rato que le pasara algo de peso, y yo insistía que no (que cosa con este orgullo), hasta que finalmente, me quito la mochila, me dio el celular y una bolsa de agua y se adelanto hasta el punto de recogida para hacer que el camión me esperara. Me sentía como una niña pequeña. Obviamente sin el peso de la maleta podía caminar mejor, pero el dolor era realmente intenso y no podia caminar muy rapido. Creo que sentía mucha rabia de no ser capaz y de que las rodillas no hicieran bien su trabajo, y ademas sentía mucha vergüenza al ver a Michi con no se cuantos kilos de peso encima por mi culpa. Me puse a llorar como si tuviera 6 años, viendo como me quedaba sola y sin importar los esfuerzos que hiciera no podía correr ni alcanzar a mi amigo.


Bueno, finalmente despues de media hora de pataleta y caminar como un robot sin doblar las rodillas, llegue donde Michi y caminamos hasta una casita a esperar el camión.

Primero paso el camión que iba para el Cocuy, pero habíamos decidido que nos íbamos para Güican, pues nos habían dicho que allá había unos termales muy bonitos. Al rato paso el segundo camión, y creo que no nos esperábamos un paseo tan largo. Llegamos a Güican cuatro horas después de abordar el vehículo. Por fin entendí la expresión "cogimos el lechero" que usaba mi mama cuando los buses iban muy despacio (también en el parque aprendí que "agua al clima" no necesariamente es agua tibia, puede ser helada).
Creo que es uno de los paseos mas interesantes que he hecho. debimos haber recorrido todos los pliegues de esas montanas. El camión paraba cada nada, a recoger los recipientes (cantinas de aluminio, envases reutilizados de aceite para automóvil, baldes, etc), y el encargado vaciaba la leche, primero en unas cantinas y luego en un contenedor plástico gigante con capacidad de mil litros.


Lo interesante de recorrer las veredas con el camión, es ver que ademas de recoger la leche, el lechero es un medio de comunicación, y es muy representativo de la cultura y la forma de vida de estos pueblos. El encargado de transvasar el liquido, ni siquiera lleva las cuentas en una libreta. Tiene todo muy claro en su cabeza. Y es que no solo son las cuentas de la leche, sino todos los mandados que hace el lechero durante el recorrido. En cada parada se saludan las personas, unos suben y otros bajan, suben la papa, bajan los costales, suben el abono, bajan la madera, algunos envían dinero para sus familiares en otras veredas, o hacer solicitudes para recibir al otro día desde un medicamento, hasta un bom bom bum. Hasta se actualizan de chismes, no solo en el camión sino en las paradas. De hecho, el camión toma algunos caminos, que recorre durante aproximadamente 20 o 30 minutos, y cuando llega al final del camino se devuelve nuevamente a tomar la ruta principal, y la gente se baja a la entrada, visita a los parientes y se sube de vuelta al regreso del camión. Este paseo es una forma de inmersión en la cultura local, se recibe mucha información, y la verdad lo recomiendo para las personas que tengan tiempo y ganas de ver un lindo paisaje y vivir una experiencia diferente.

Llegamos a Güican, el sol estaba calentando mucho, y pedimos indicaciones para ir a los termales. Como para variar, nos dijeron que eso llegábamos en 20 minutos, y tocaba coger un camino empedrado que iba hacia abajo, bien empinado... Una hora después seguíamos bajando, y Michi tuvo que volver a cargar mi maleta pues yo no podía del dolor. Finalmente, una hora y 20 minutos luego, estabamos en los termales, que al fin de cuenta no estaban ni tan bonitos (un poco mal tenidos y atendidos). Nos quedamos un rato, y fuimos a tomar el bus para llegar a nuestro destino final: Guacamayas.

Fotos en la próxima publicación :)

jueves, 8 de julio de 2010

Reencontrando a la mujer


Decidi finalmente lanzarme al agua. Y para darme fuercitas comencé con el viaje a Cajibio. Una vez más, como el año pasado, me fui a reencontrarme con mi mujer interior. Fue difícil la elección pues también quería hacer un curso con la fundación, y tenía ganas de hacer el curso de Vipassana para experimentar el silencio profundo de la mente. Pero pedí el cupo en el curso demasiado tarde y ya no había. Así que me toco esperar otros seis meses para experimentar el silencio. De todos modos, el tema del encuentro de mujeres esta vez fue determinante para tomar la decisión, pues había decidido que este año iba a decirle que si a todo lo que significara tierra para mí. Que mejor que comenzar con algunos talleres relacionados con agricultura urbana y permitiéndome el lujo de estar lejos de la civilización por unos cuantos días? Claro que hacer esto tenía su precio, pues no podía desprenderme de mis obligaciones laborales que últimamente no son tan claras. Decidi viajar con anticipación a Cali y ver si podía hacer algo por las ventas de la empresa, y a ver si por ahí derechito me ayudaba a ganar algo más de dinero.
En Cali me quede en casa de Felipe, el chico que conocí en el taller de lujo sustentable en Auroville, y que coincidencialmente está vinculado a Couchsurfing también. Era mi tercera experiencia surfeando sofá, y pues fue una buena experiencia. Felipe es un niño muy especial, y vale la pena quedarse en su casa varios días para descubrirlo mejor. Pasé todos los días caminando por la zona industrial de Cali buscando clientes para mis maquinas (y derritiéndome), y en las tardes- noches me encontraba con Felipe para hacer diferentes actividades, desde yoga, caminar por ahí, cocinar, y hasta bailar.


El dia que comenzaba el encuentro, me encontré con las demás mujeres que viajaban desde Cali para tomar el bus. Esta vez fue super especial porque invite a AnaMaria del circulo de mujeres de Bogota, y pues era importante para nuestro camino femenino asistir a este evento. Nos fuimos adelantando cuaderno todo el camino, y poco a poco fui descubriendo una Ana Maria que no había tenido muy clara en estos casi 15 años de amistad. Me sorprendió mucho encontrar que nos parecemos un montón. Y parece además que nuestra búsqueda va por caminos muy paralelos. Asi que los días del encuentro fueron una experiencia nueva pero muy bonita con ella. En todos estos anos de amistad nunca habiamos pasado mas que un par de horas juntas dentro de su casa o dentro de la mia, y la verdad que compartir estos 5 dias con ella fue muy divertido. Compartimos pensamientos bonitos, ideas, dudas y muchas risas de esas que hacen doler la pancita, y hasta volvimos a Bogota con acento caleno.


Nos acomodaron en una cabana con cama doble, a las dos solitas, asi que pudimos tener el cuarto tan desordenado como era posible (jeje). Lo unico es que el frio estuvo duro, y olvide alquilar cobijas la primera noche, y como mi sleeping bag es una mentira, no pude dormir bien. Pero la siguiente noche pude alquilar 3 cobijas y recupere el sueno perdido.


La energía del evento estuvo muy Tierra, no fue nada parecido al ano pasado, donde la energía estaba super revuelta y como muy agitada. El grupo estaba muy diverso, había mujeres de todas las edades, y esta vez había varias abuelitas. En las mananas el despertar energetico no tuvo tanta acogida como el ano pasado, que saliamos las 50 a las 6 de la manana al son del tamborcito despertador. Las opciones eran yoga- tai chi y variaciones sobre el mismo tema, o ayudar en la cocina a preparar el desayuno. Esta vez me senti mas inclinada por colaborar con los quehaceres mananeros de la cocina que por hacer ejercicio. Fue rico ayudar a picar las frutas, a hacer las arepas y ayudar a servir.


Las actividades estuvieron muy variadas, feria de trueque, danzas sagradas, cantos, circulos de palabra, permacultura, reciclaje, consumo responsable, asuntos femeninos, elaboracion de altares y cocina saludable. Lo que mas me lleno fue el taller de agricultura urbana, definitivamente valio la pena esperar para comenzar mi jardin, pues esto me aclaro muchas dudas que tenia, y me dejo ver que empezar era mas facil de lo que pensaba.


Por primera vez estuve en una tipi, y fue muy bonito. Estuvimos la segunda noche cantando como 3 horas, y despues en una charla sobre temas interesantes alusivos a cosas de las mujeres.
Conoci muchas mujeres hermosas, no se por que en estos lugares siempre se encuentra gente tan llena de amor. Bueno mejor dicho, si se por que.

Luego del encuentro tuve varios días para organizar un poco mis ideas, y de hecho con las cosas aprendidas en el taller de agricultura urbana decidí poner en marcha los proyectos de huerta casera que rondaban mi cabeza hace varios meses desde que estuve en India. Compre la caneca para compostar los residuos organicos, compre varias maticas nuevas para mi jardín, tierra, abono, y empece a coleccionar cascaras de huevo para empezar los semilleros con las semillas atlantes.


Al principio fue un poco difícil pues me toco cambiar todo el sistema de reciclaje que teníamos establecido en la casa. Ahora tocaba separar mas específicamente los residuos, y preciso tuve que salir el dia que vino la señora que nos ayuda en la casa. Le deje razón con mi madre, y no se si las indicaciones se dieron o se recibieron mal… el caso es que Margarita hizo todo al revés. Bueno, sin embargo segui en mi proyecto y reorganice luego todos los residuos como correspondía.
El dia señalado para jardinear, me puse manos a la obra y transpalnte todas las hierbas aromaticas, le puse abono a todas mis maticas y comencé mi semillero. Me dio unas cuantas hijitas de caléndula, pero en este momento no se cual es el destino de mis pequeñas plántulas pues me encuentro fuera de Bogota y deje a mis primeras hijas en manos de mi mama, quien no hace sino decirme que no le ve futuro a mi pequeña huerta.
Lo importante es que el proceso ha sido muy lindo y ya tengo mis primeras plantas de romero, ruda, albahaca, menta, yerbabuena, limonaria y artemisa, y parece que se ponen mas fuertes cada dia. Ademas ahora tenemos un maravilloso perfume a la entrada de la casa con la combinación de todos los olores de las plantas.
Espero próximamente seguir viendo mis caléndulas crecer y próximamente cilantro y perejil, lechugas, espinacas, tomates, habchuelas y hasta de pronto flores. Y quien quita, de pronto en estos días ya podre presentarles a las nuevas integrantes de mi fabrica de compost casero: las chicas californianas.

domingo, 20 de junio de 2010

Cada vez me demoro mas

No quiero perder la costumbre de escribir... pero cada vez tengo mas cosas que me distraen de esta sana costumbre. Por ello decidi no recibir mas gente en mi casa al menos por un tiempo. He tenido experiencias increibles con los visitantes de Couchsurfing, pero esto me ha distraido un poco de mis objetivos principales... de hecho me he sentido con esas antiguas angustias de no saber hacia donde voy, o si me estoy dejando llevar por la corriente. Pero bueno, lo mejor ante un ataque de panico de este calibre es mirarme al espejo con los ojos llenos de lagrimas y sonreir, y darme cuenta que todo eso es superficial. Y tambien apretarme las orejas y darme un jalon, y mirar que tengo todas las opciones abiertas... por que me da miedo tirarme al agua y nadar?
Ya se lo que quiero, aunque a veces se me confunde la nota mental. Se me esconde tras las ganas de convencer al mundo de que Mockus era nuestra oportunidad historica para cambiar al pais, o de pronto debajo de mis planes absurdos de volver a viajar pronto cuando no tengo ni un centavo en el banco... no se.
Despues de esa imagen que tuve en el espejo, he tomado la firme determinacion de cerrar este ciclo... no puedo seguir dandole vueltas a lo mismo. Definitivamente tengo que hacer lo que la mayoria de colombianos (al parecer) no quisieron hacer en estas elecciones: Confiar! Botarme sin paracaidas hacia una opcion nueva sabiendo que todo va a estar bien, y que de este cambio solo floreceran cosas positivas.
Voy rumbo a Cajibio a reencontrar a la mujer de nuevo, a recargarme de energia femenina. Ya les contare.

viernes, 4 de junio de 2010

Inevitablemente involucrada.

No se como empezar... no esperé nunca llegar a hablar de política en este lugar, pero me impresiona ver el impacto que este periodo de elecciones ha tenido sobre mis emociones, actos y pensamientos! Aun quedan 15 días para la segunda vuelta, y estoy tratando de que este tema político deje de correr por mis venas, y apoyar pero sin involucrar mis emociones y con cabeza fría. De lo contrario voy a terminar elminando de Facebook y Messenger a varios de mis contactos más allegados.
Lo más loco de estas dos últimas semanas, fue descubrirme la faceta de activista política, lo cual se sintió más como ser fanática del Once Caldas después de que ganó la Copa Libertadores. Creo que ahora entiendo más a los fanáticos del fútbol. Nunca en mi vida me gustó la política, y desde que volví a Bogotá me producía hasta ternura ver a mi papá metido en Facebook todo el día posteando en los muros del partido verde, Antanas mockus y todo lo relacionado con la Ola verde. Poco a poco me fui involucrando hasta que termine participando activamente, y las dos últimas semanas se convirtieron en un viacrucis, al ver a todos mis amigos sentirse inseguros de votar por Mockus, y yo pensaba varias cosas: primero, por qué me siento triste, impotente y desanimada al ver lo que está sucediendo; segundo, por qué sigo de pie defendiendo al partido verde y, por último, por qué estoy metida de cabeza en este asunto político? Por qué escucho a Antanas y me siento inspirada por su discurso aunque la embarre en los debates? y por qué en vez de desanimarme me animo a apoyarlo más? Pienso que es un poco porque es un soñador, como yo, como muchos de nosotros. Y además de soñador tiene algo que yo estoy buscando, es un soñador que no tiene miedo de serlo. Y pues como buena soñadora, me gusta pensar que los sueños se hacen realidad, y muchas veces he comprobado que así es cuando se cree en algo. Por qué sigo escribiendo este blog? También siento que soy yo la que esta allí dando a conocer sus ideas y buscando apoyo, que podría ser cualquiera de mis amigos, es como si lo conociera de hace rato. El problema es que creo que la última semana se me iba olvidando todo lo que aprendí en este mes, y empecé a sentir unas emociones así de pura fanática, siento el calor que me sube por las venas cuando leo los posts de los santistas... me da hasta risa pensar en todo lo que estoy haciendo por mi candidato.
Llegó el día de las elecciones, y salimos con mi papá en las bicicletas a votar. Cambiaron el lugar de votación y todo se veía terriblemente vulnerable y susceptible de fraude, tanto que mi papá decidió unirse al equipo de testigos electorales.
Estuve a punto de llorar mientras veía los boletines de la registraduría en el noticiero. No podía creer los resultados, era como si mi equipo, ese que había demostrado ser tan bueno, ese que había ganado la copa Libertadores, empezaba a perder todos los partidos.
Entrar al Facebook, y ver los mensajes de todos mis amigos, tristes y contrariados por los resultados de las votaciones, era muy desalentador para mi. Pero luego de ver el discurso de Antanas esa noche, pensé que definitivamente no es una causa perdida, que la minoría no somos tan pocos, y que definitivamente los resultados muestran efectivamente la inconformidad con la política tradicional.
Bueno, aunque el golpe fue duro, sigo en mi posición, e increíblemente mi activismo no ha menguado sino que por el contrario aumenta cada dia. Solo me queda dar el 100% en el proceso de no dejar involucrar mis emociones negativamente, y sencillamente aceptar lo que venga.... Pero eso si, soñando hasta el final!

domingo, 30 de mayo de 2010

Reinicio Solar.


Se fué Eli y llegó Leonie. Tenía un poco de nervios por recibir a esta holandesita, pues no tenía nada en su perfil de Couchsurfing. Pero me gustó saber por su solicitud, que venía a Colombia a hacer su pasantía en un tema relacionado con el proceso de paz. El primer día nos sentimos un poco tímidas, y pues acostumbrada a las preferencias de mis anteriores huéspedes, no se me ocurrió preguntarle si prefería tomar taxi o bus, asumí que preferiría bus. La recogí en la Candelaria y cogimos transmilenio en hora pico. Afortunadamente encontramos asiento, pues venía super cargada.
Los días siguientes fueron muy chéveres, poco a poco me di cuenta que no había razones para estar tímida, y hasta me aventuré a ofrecerle lechona en la plaza del 12 de Octubre, a caminar por la candelaria, a tomar jugos de sabores nuevos en donde pudiéramos, y resultó ser una experiencia gratificante para ambas.
El fin de semana, intentamos ir al cierre de campaña de Mockus, pero el cielo se encapotó, como dice mi mamá, el día se puso negro, y llovió fuertemente. Así que preparé el almuerzo y salimos en el carro a buscar mejor panorama en la sabana.
Llegamos a Tabio, con un poco de lluvia aún, y como ninguno tenia hambre, y no había lugar para hacer picnic bajo el cielo nublado, decidimos entrar a almorzar postre de natas, esponjado de maracuyá y cuajada con matrimonio (arequipe y dulce de mora).


Después de semejante recarga de energía, nos devolvimos al carro y recibimos una espontánea invitación de uno de mis más notables comentaristas, Jorge. Así que 50 kilómetros más tarde nos encontrábamos en la Calera, y luego de una dura pero bien librada conversación con un policía de tránsito (nos salvó la linda cara de Leonie), llegamos a la acogedora casita con vista a las montañas llenas de niebla.
No solo fue acogedora la casita, sino la compañía, la comida, y la guitarra. Luego de recordar un poco la música de hace rato, y volver a los mismos cuentos de la juventud de mi papá, nos devolvimos a la casa, pasando por un canelazo y la vista iluminada del norte de la ciudad.


Y me encaramé al tercer piso. Este cambio de edad no fue diferente de los demás años. Todo el mundo me preguntó como me sentía, como si fuera un acontecimiento y, la verdad, con respecto a mi edad, no siento nada diferente. Me sigo sintiendo la misma persona, no me duele nada, ni tengo más arrugas.
El día de mi cumple estuvo bastante normal, aunque con muchos regalos inesperados. La verdad tenía muchas ganas de pasarlo desapercibido, no quería recibir regalos ni hacer nada especial. Pensé que me habría gustado estar en la naturaleza ese día, pero no fue posible, así que decidí solo pasar un día tranquilo. Y así fue. Un día relajado. Recibí más saludos de felicitaciones de lo que esperaba y eso fue lindo.

El 26 a las 12.am. recibí mis primeras felicitaciones por parte de Arthur, y segundos más tarde apareció Leonie, en el comedor con gorrito de piñata y caja de chocolates en mano. Me pareció muy linda. Nos dimos un abracito, nos tomamos una foto y a dormir. Bueno y de paso mi papá también me felicitó así de temprano.
El miércoles fue super normal. La mañana la pasé trabajando un poco y organizando. Luego acompañé a Leonie al aeropuerto y almorcé con Ale y mi papá.


Por la noche, me fui al ciclopaseo de mujeres, pues me habían elegido para guiarlo junto con otra niña, y me pareció una buena forma de celebrar. Y no me equivoqué. La ruta estuvo super relajada, perfecta para el grupo de niñas, que no era muy grande. Con la dosis perfecta de aventura. Pasamos por el humedal de Córdoba otra vez, a oscuras entre los árboles y en medio del pasto mojado por la lluvia, y a la salida, la sorpresa: me cantaron el "Happy birthday" y además me dieron un bono de regalo. Finalmente, cerca de la hora de mi nacimiento, en medio de la naturaleza, celebración con algunos amigos especiales y un montón de desconocidos que comparten mis mismos intereses.


El fin de semana celebré doble, por la mañana Amanda y Mariana me festejaron con un banquete vegetariano, que me dejó con ganas de siesta toda la tarde... Eso pasa por comer de gula! Pero imposible resistirse a las mazorcas con hogao y a las papas horneadas con queso crema y especias.


En la noche celebré en casa con mis amigos más cercanos, con una pijamada que pretendía ser vegetariana, no alcohólica y pijamada (ni siquiera la mitad llegaron en pijama), pero no siempre se puede tener lo que se quiere, y ya estaba sintiendo en mi los efectos de la ansiedad política que me domina hace varias semanas y me tiene afectados todos los sentidos, con lo cual me encontré un poco irritable al comienzo del festejo y hasta hice una pataleta de niña pequeña, con lágrimas y todo.
Bueno finalmente logré despejar la mala energía y entregarme al juego con mis amigos. Me reí hasta que me dolió la pancita; jugamos mímica, manotón, dominó y otros juegos de cartas. El desorden fue monumental, duré dos días lavando la cocina (después de que Margarita me la había dejado tan bonita)


Muchas veces llena más el sentimiento de asombro que los mismos objetos... De los regalos que recibí, el que mayor impacto me causó fue una matica... creo que la pedí con tanto amor que me llegó justo como la pedí, y allí está lista para ser cuidada y enmendar mis errores.
Cumplir 30 años ha sido muy especial para mí, me trae muchas ganas de enfrentarme a los proyectos y llevarlos a cabo... Pedí el fuego que le hace falta a mi carta natal, y de a poquitos lo veo llegar... Así de a poquitos soñando y pisando fuerte empiezo a transitar el camino que decidí abrir... buena suerte para mí y para todas y todos los que decidan soñar caminando en la tierra.

miércoles, 19 de mayo de 2010

"Sentí felicidad en todo el cuerpo"


Ultimamente ando tan contenta y tranquila que no me lo creo. Desde el taller de fenomenología que tomé en Auroville, no puedo dejar de observar lo que siento y pienso, pero ahora es mejor aún, porque no solo lo observo, sino que tengo (la mayoría de las veces) la capacidad de reírme de todo. Ahora si me da risa pensar las bobadas que preocupan a mi mente loca. A veces también me da rabia que intento no pensar en algunas cosas y pues esas son las cosas que ocupan mi cabeza. Pero después caigo en cuenta nuevamente, me río y me libero (a veces).
La última semana fue super bonita. Estuve como siempre corriendo de un lado a otro, haciendo las vueltas de mi abuelita, de la casa y las cosas del trabajo que no me dejan sentarme a trabajar como es debido (o más bien en lo que quiero). Eso es mi cotidianidad, pero fuera de esto, es como si las cosas se estuvieran alineando de nuevo... siento que realmente el camino se abre y me muestra las posibilidades! Eso me tiene muy feliz.
Estuve en una sesión de Astrología con Amanda (el nombre perfecto para esta mujer), la mamá de una de mis mejores amigas. Esta vez la lectura de mi carta astral no fue algo predictivo, sino fue más bien una introducción para que yo misma aclarara todas las dudas que tuve cuando vi mi carta natal en casa de Uma en Auroville. No voy a entrar en detalles, pero puedo decir que confirmo (requeteconfirmo) que la astrología es una herramienta de autoconocimiento muy importante. Esta sesión fue reveladora, incluso más que la sesión que tuve con Uma. Creo que tal vez es el enfoque, y saber que puedo entender que significan todos los planetas en sus respectivas ubicaciones.
Cada vez que veo mi carta natal es como si me aplicara gotas para aclarar los ojos. Inmediatamente empiezo a ver como se abre un abanico de posibilidades a mi alrededor. Es como si se creara la energía que me trae a la vida todo lo que necesito.


Gracias a Antonio, que me llamó para que me ganara boletas en la radio nacional, pude ir al concierto de la filarmónica con Aterciopelados, los gaiteros de San Jacinto, Totó la momposina, Cabas, entre otros, en el Jorge Eliecer Gaitan. Estuvo increible el concierto, la musica en vivo tiene un don especial, definitivamente valió la pena hacer el oso hablando al aire.


Luego de semejante noche, tuve un fin de semana bellisimo. Con la fundación tengo la oportunidad de prestar servicio social voluntario, y esta fue mi primera incursión en esta maravilla. Fui a apoyar en un curso de respiración dirigido a poblaciones de escasos recursos, en Ciudad Bolivar, y lo mejor es que me dejaron estar en el grupo de los ninos. Fue increíble compartir esos tres días con ellos, me llenaron el alma de mucha felicidad y amor. El primer día estaba un poco nerviosa, porque sentí que no estábamos muy sintonizados, pero en la segunda sesión me di cuenta que era solo la timidez inicial, y que estuvieron muy contentos con el curso y con las cosas que aprendieron. Lo mas bonito era escuchar las cosas que decían luego de practicar los pranayamas y las meditaciones. Cosas como "sentí felicidad en todo el cuerpo" y "pude ver como estaba por dentro", me provocaba comérmelos a besos, estriparlos con un abrazo... Ojala fuera así de fácil para nosotros los adultos entregarnos y sentir sin prejuicios. Salí de Ciudad Bolívar con el corazón contento y hasta cantando de felicidad, que bonito sentimiento de satisfacción, es casi adictivo, quiero volver muy pronto a ver a los ninos.
Ademas estuve en una fiesta con los chicos de la fundación, obviamente no-alcohólica,
hubo muy buena música y como siempre la buena vibra de todo el mundo es increíble. Me encanta estar con ellos.

El lunes llegó mi segunda couchsurfer, Eli, de Gales, llegó con un día de anticipación, por lo cual la casa estaba un poco revuelta, pero las cosas salieron bien. Eli resultó ser una nina muy dulce, y tenemos muchas cosas en común, como por ejemplo el gusto por las manualidades, y también nos gustan las mismas tradiciones.
Teje muy bonito, y la primera noche me dejó ver sus trabajos de macrame, hablamos un rato y quedamos de ir el martes a pasear por mi lugar favorito: la candelaria.
Fue super divertido, el martes por la tarde nos fuimos para el centro, y nos bajamos en otro de mis lugares favoritos: San Victorino. Le mostré los sitios en donde compro los materiales para mis artesanías, y le pareció el paraíso. Estuvimos un buen rato comprando semillas e hilos, y luego fuimos al pasaje Rivas a buscar unas plumas. De allí hicimos el habitual circuito turístico de la candelaria y el centro, a manera de introducción, desde la plaza de Bolívar, subiendo por la calle 11 hasta La Salle, de ahí al Chorro de Quevedo, luego por entre las callecitas hasta el eje ambiental, la calle 19, la carrera séptima, parada técnica en el cometa (energía traducida en milhojas), parque de la independencia, y luego de vuelta al inicio, para tomarnos un delicioso chocolate caliente con queso y almojábana en La Puerta Falsa.
Parece que el recorrido fue un éxito, porque Eli se fue hoy para el centro desde las 9 de la manana hasta las 5 de la tarde. Luego nos encontramos en el taller, y nos fuimos en bici al ciclopaseo. Hoy estuvo mas corto porque antes de arrancar llovió un rato y nos tocó esperar casi hasta las ocho para comenzar.
Definitivamente una semana muy movida, pero llena de buena energía, mejores propósitos, y muchas buenas intenciones. Espero que la energía universal siga haciendo de las suyas y conspirando para hacernos sentir felicidad en todo el cuerpo.

sábado, 8 de mayo de 2010

All you need is Love. LOVE. LoVe.


Las ultimas semanas en Bogota han sido una maravilla. Otra vez perdí las tildes, pero bueno, recupere mi computador que había estado muy enfermito.
Durante este tiempo que estuve desaparecida, volví a tomar el curso del Arte de vivir, y fue una experiencia increíble. Definitivamente la vida puede estar llena de paz y amor, y todas las cosas que suceden en mi vida me lo confirman a diario.
De la experiencia del curso estoy muy contenta, no solo por los resultados que ha tenido en mi cuerpo, en mi mente y en mi ser, sino porque conocí gente muy bonita, y reafirme y conocí muchas cosas lindas sobre como vivir feliz.
Para empezar a aplicar los principios de vivir feliz y de dar amor, a fuimos al humedal de Córdoba a ayudar a limpiar porque, créanlo o no, el sector que queda hacia arriba de la avenida suba con calle 116, que tiene la entrada restringida al publico, tiene mucha basura por limpiar. La actividad estuvo super bonita, y espero poder seguir apoyando cada vez que convoquen.

Ademas ya comencé a recibir gente en mi casa por medio de Couchsurfing, y también esto ha sido una experiencia increíble. El primer invitado resulto ser un chico maravilloso, con una visión del mundo muy bonita, y con muy buenas ideas. Pasamos unos días muy entretenidos, a pesar de que intente llevarlo a rumbear sin conseguir los mejores resultados. Pero para enmendar eso, tuvimos tiempo de cocinar, de hablar mucho sobre la vida, de pasear por Bogota, intercambiar conocimientos y experiencias, y finalmente logramos encontrar un sitio para pasarla bien (no crean que me doy por vencida tan fácilmente). En los primeros días de su estadia en mi casa, salimos a montar en bici, con la suerte (buena o mala, no se) de que empezo a llover cuando ibamos por la avenida suba, y digo que no se si fue buena o mala suerte, porque aunque nos pegamos una lavada monumental, que derivo en un resfriado horriblemente mocoso dos dias despues, pude ver mi humedal como nunca lo habia visto: lleno de agua. Estaba tan inundado, que al pedalear se me hundian los pies entre el agua hasta la pantorrilla, y de hecho me toco parar y bajarme pues la bicicleta se atoro entre el barro. Pero se veía tan verde y tan bonito asi lleno de agua, que quede muy agradecida con la salida solo por haber estado alli en ese momento. Intente tomar una foto pero, desafortunadamente, cuando abri la maleta para sacar el telefono, este estaba nadando en el fondo con mi billetera. Aun lo tengo tomando el sol en la ventana para ver si resucita.
Conclusion, me encanto la experiencia de recibir a alguien en mi casa siguiendo los principios de couchsurfing, pues es una oportunidad para aprender mucho y para compartir sinceramente. Lo increíble es que como el intercambio es todo menos económico, es super gratificante, y lo digo porque lo unico que pude ofrecerle a mi nuevo amigo fue mi compañía y lo poco que se de cocina (teniendo en cuenta que en este momento la nevera esta tan desocupada que hasta roban ahí dentro), y pues como la estadía es al gratín (como nos gusta, jojo), pues el nuevo compañero también ofrecía su compañía y ademas su colaboración en todo lo que pudiera en la casa. Y pues muy chistoso, ahí estoy pintada, y ahí estamos pintados, porque mi papa no se quedo atrás, tratando de que el recién llegado probara, escuchara o viera cuanta cosa (tradicional o no, típica, cotidiana o lo-que-fuera) se nos ocurría que no conociera. Afortunadamente Dev resulto ser muy abierto y tener una adicción por conocer nuevas cosas tal como nosotros, así que parece que disfruto tanto recibiendo información como nosotros dando.
Finalmente, me encanta que ahora soy mas consciente y me doy cuenta de como es mi relación con los demás, y quiero que cada vez mis relaciones sean mejores, porque es tan fácil crear lazos amorosos, en vez de empezar una relación desde los prejuicios y las apreciaciones que se tienen de primera vista. Creo ademas que es una responsabilidad muy grande la forma en que nos relacionamos con el mundo y con sus habitantes. Ojala sea capaz de entenderlo cada vez mejor y de contagiar a todos de esta paz y este amor que siento en estos momentos.
Entonces no siendo mas por esta semana, les deseo a todos bonitas relaciones con su entorno y días llenos de felicidad.
Les escribiré pronto para contarles nuevas cosas.