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lunes, 24 de diciembre de 2012

Ashram mode



No pude pasar mucho tiempo en el Ashram, pero 3 días fueron suficientes para tener unas cuantas aventurillas.
Lo primero que sucedió, fue que al mejor indian-style, pasé 3 horas (por reloj) esperando para poder tener un cuarto. Obviamente debido a la cantidad de gente entrando y saliendo del Ashram ese día, pero  también dejando en claro que los indios no se ganan el primer lugar en eficiencia, ni en atención al cliente. Lo que inicialmente dijeron de esperar diez minutos, se convirtió en una espera de más de dos horas y media.

El curso que iba a hacer incluía acomodación en el Ashram, en un cuarto compartido para cuatro personas. Lo cual cayó de perlas pues ya solita en esta zona, prefería no tener que caminar o coger el rickshaw por la noche. Y bueno, quedarme en el Ashram me hizo caer en cuenta que realmente las condiciones de mi anterior vivienda no eran las mejores (en palabras de mi mamá, nos dieron en la mula). Los que me conocen saben que soy tranquila y no necesito muchas comodidades. Pero puedo decir, que cada célula de mi cuerpo brincó de alegría cuando me entregaron sábanas, funda de almohada, cobija y toalla, LIMPIAS. Después de estar durmiendo diez días encima de una cortina y un mantel maloliente, bueno... pues si... me puse feliz. No me culpen. Tener cama también fue una buena noticia. Y tener un baño limpio, donde el agua salía con presión, fue una alegría indescriptible. Ni qué decir del descubrimiento de la escobilla para secar el piso después de bañarse.
Definitivamente un cambio para mejorar.

El cuarto es compartido, y el sistema de seguridad que utilizan es un candado, del cual te dan la combinación y funciona muy bien. Pues asumimos que todo el mundo es responsable y chévere pues todos estamos caminando el mismo conocimiento, y dentro de este no cabe robarle al vecino.

La primera noche cuando llegué, conocí a mis roomates, que se iban al día siguiente. Tres chicas de Malasia, más dulces que la panela. Una de ellas instructora de Sri Sri Yoga. Era tarde cuando llegué, y tenía toda mi ropa sucia, así que me puse a lavar mientras ellas arreglaban sus maletas. Cruzamos un par de palabras y ya.

Al día siguiente, me fuí a las 5 de la mañana a comenzar mi curso, y ellas se fueron antes que yo regresara. Me dejaron sobre la cama tres ladoos de maní (unos dulces tradicionales de aquí increíbles), una bolsa de galletitas de avena y dos pastelitos de hojaldre con mermelada.

Tenía un poco de nervios de pensar en mis nuevas compañeras, y creo que no eran miedos infundados. Que tal alguien menos dulce que estas tres malasienses?

Confirmé un poco mis miedos cuando en la noche regresé al cuarto y me encuentro con dos abuelitas indias, de cara muy seria, que lo único que me dijeron al verme fue "you are late!", antes de taparse con la cobija y darme la espalda. Pensé que iban a ser unos días difíciles con estas señoras, pero al otro día me levanté a las 4:30 y mientras una de ellas se bañaba, tuve una amable conversación con la otra. Y bueno terminé encariñándome con ellas a pesar de pasar muy poco tiempo juntas.


Sobre el Ashram, les cuento que es grandísimo y tiene espacio para albergar a muchos miles de personas. No tengo seguridad de cuantas. Pero solo para Navaratri había más de 6000 personas, de las cuales cerca de 2000 éramos internacionales.

Además del alojamiento tienen una cocina que no podría decir que tan grande es, pero alimenta a toda esta cantidad de personas todos los días durante la celebración. La comida estuvo muy rica siempre. Para algunos tal vez muy picante, hasta la comida non-spicy era picante. Pero yo me gocé con toda la comida spicy. Lo único que me parecía raro era por las mañanas una especie de avena en leche que servían, que no era dulce sino salada, y pues bueno... raro desayunar eso –todos los días.


La celebración de Navaratri duró diez días, y hay un día que no recuerdo bien si es el octavo o el noveno, que es como la cúspide de la celebración, todas las personas se visten con sus mejores trajes, los puyas fueron los más especiales, con elefantes y vacas en tarima, y la comida fue todo un festín. Nos sirvieron como diez platos diferentes (un poco de cada cosa) y estuvo delicioso. Aunque también fue raro para algunos, pues no separaban lo dulce de lo salado y lo picante.
Otra cosa interesante es que como vienen tantas personas a comer, tienen unas instalaciones para que cada quien lave su propio plato. Razón por la cual creo que tengo este virus que me ha acompañado todo el viaje.
El caso es que tocaba hacer una fila larga para echar los desechos en una caneca y pasar a unos lavaplatos comunales. Los grifos estaban como locos, unos abrían para un lado y otros al contrario, entonces era frecuente abrir con fuerza la llave en vez de cerrarla y bañarse la ropa con el rebote del agua sobre la superficie.

De las cosas más lindas para ver en el Ashram, está el Vishalakshi Mantap, que es uno de los espacios en donde se hacen las prácticas, y los cursos cuando no son tan concurridos. Caben cerca de 1000 personas en el hall principal. Es muy chistoso a primera vista porque parece un ponqué de primera comunión o quince años. Obviamente indian-style. De hecho le dicen el Cake Temple. Porque de recién llegado Vishalaksi es complejo de recordar.

Ya con el tiempo uno se acostumbra a los tonos rosados desvanecidos de las lámparas y logra ver la belleza de toda esa construcción en mármol, que además de albergar a los asistentes en los cursos, es hogar de muchas palomas y refugio de las ardillas por la noche. Así que muchas veces uno puede pensar que está teniendo una experiencia de otros planos astrales y de pronto aterrizar y darse cuenta que es el gorjeo de las palomas.

Además de este templo hay varios espacios muy bonitos, no sólo para cursos sino para descansar, y quedarse por ahí sentado en estado de contemplación. Buscando un poquito más en el tiempo que tuve disponible, por fin encontré el Sumeru Mantap, del cual había escuchado muchas historias lindas de las personas que han vivido el Arte de Vivir desde que nació en Bangalore. El templo queda en una montañita, también tiene formas decorativas tipo pastel matrimonial, pero este es más lindo porque son como dos anillos, conectados por columnas, alrededor de un jardín donde está un árbol muy grande y frondoso, con una sillita muy bien puesta a su lado, y él, extendiendo sus ramas en los alrededores le da sombra a los meditadores que suben a hacer sus prácticas matutinas allí, y más tarde le da lugar de descanso a los micos que vienen a visitar el templo durante el día.
Está pintado con muchos colores, tiene estatuillas de diferentes dioses hinduístas y es un lugar con una energía muy bonita.


Ya en los últimos días que estuve en el Ashram, Guruji nos recibió en dos oportunidades, al grupo de los hispanohablantes primero y despúes con los brasileros. Nos recibió en un salón muy bonito, con las mismas características de los otros templos, pero este, diría yo, parece un cupcake.

Una sala muy linda, llena de chocolates y regalos que la gente le ha entregado. Obviamente él no se come todo lo que le regalan porque a que hora termina (¿?) entonces los reparte a las personas que lo visitan para hacerle preguntas o simplemente para verlo en persona.

Otra cosa divertida que pasaba en el Ashram era que había muchos rusos, y los rusos son muy divertidos. No hablan ni pizca de inglés.  Y lo mejor es que creen que todo el mundo habla ruso. Entonces entablan conversaciones unilaterales, en las que con toda la confidencia, le preguntan a uno cosas y esperan que uno responda. Igual uno se queda pensando si es que están hablando inglés, porque con tanta naturalidad que preguntan y se quedan esperando, cualquiera se confunde.

Lo mismo pasa con los indios. Creo que ya había escrito sobre eso. A todo te dicen que si. Entonces muchas veces no se sabe si realmente entendieron lo que uno les dijo.

Y bueno, la verdad estuve muchos días, que a veces parecieron meses y a veces parecieron un par de días, no entiendo que fue lo que pasó pero no alcancé a conocer muchas cosas. Así que me quedé con ganas de regresar, tal vez en otra época del año y tal vez con la intención de enrolarme con más profundidad en las actividades de servicio. 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Navaratri con Art of Living en Bangalore.

Ya llevamos casi 20 días en la India.
Luego de los dos días que pasamos en casa de Nati en Delhi, tomamos un tren que nos llevó, en 36 horas de compartir con otros dos indios, a Bangalore. La experiencia en el tren fue bastante divertida, de compañeros teníamos a un chico de Delhi que tenía una apariencia muy chistosa, pero a la vez era muy tierno, se la pasó todo el camino muerto de la risa viendo quien sabe que cosa en su computador, y a ratos se ponía el radio del celular, y cantaba lo que escuchaba pero más bien parecía que se quejaba o se desperezaba antes de pararse de la cama (Que desafine!). En la otra litera, nos tocó un señor musulmán que se parecía a Jack Nicholson en el Resplandor, versión india con eructos y todo. Por momentos me daba un poco de miedo que le diera la locura. Y por las noches el concierto de ronquidos no me dejaba conciliar el sueño con facilidad, porque sobre todo este Jack indio dormía como en los dibujos animados: cada vez que inhalaba roncaba y se traía las cortinas, las sábanas y todo lo que estuviera cerca.
Tuvimos unos angelitos en el tren, el chico que nos consiguió los tiquetes de tren en Delhi, y varios de sus estudiantes. Por la mañana cuando llegamos a Bangalore, nos llevaron a tomar el taxi y nos acompañaron hasta el ashram. Los indios son muy bonitos, son todos dulces y muy hospitalarios.

Al llegar nos registramos y nos fuimos con Shreya a instalarnos en la casa que nos consiguió. Resultó ser excesivamente básico, pero creo que el problema no era lo básico sino el estado del lugar. Estaba un poco polvoriento y el baño daba un poco de asco. Estaban todos los grifos oxidados. Y todas las superficies llenas de cal. Estamos compartiendo casa con otras tres (ahora cuatro) chinas de la China.
Los días en el Ashram parecen semanas enteras. Todas las prácticas comienzan a las 6 de la mañana (significa salir de nuestra casa a las 5.15, levantarnos 4.30), y como estamos todo el día meditando y haciendo cosas hasta las 9 o 10 de la noche, parece que pasan semanas y semanas. Se pierde la noción de fecha, hora y día. Entonces la verdad ya no recuerdo como fue el orden de algunos de los eventos, pero básicamente tuvimos un retiro de silencio de 4 días, que fue bastante diferente a los cursos avanzados en los que he estado. Se supone que el curso es en silencio, pero más o menos 2000 internacionales, casi la mitad occidentales, haciendo este curso en un entorno totalmente indio, con elefantes y todo lo que significa estar aquí, y metidos en este Ashram que parece un centro comercial, con miles de distracciones, no pueden estar en un silencio real. Todo el mundo se hacía señas con los demás, y los que no se hacían señas se iban a los almacenes a comprar libros, meditaciones, cremas ayurvédicas, y a hacer todas las cosas que seguramente no podrían hacer después por causa de las actividades de celebración de Navaratri. De todas maneras, el curso si fue muy especial, teníamos dos instructores, la Doctora Nisha y Swami Jyotirmaya. La doctora super linda, y Swamiji, increíble. Super divertido, y con mucha habilidad para explicar el conocimiento a prueba de tontos. Las experiencias de las personas siempre son muy lindas. Se llega a niveles muy profundos de meditación en este curso y la gente logra experimentar mucha liberación, calma y alegría.

Mientras sucedía el curso, y durante todos los diez días, se llevaron a cabo todos los días las ceremonias de agradecimiento de estas festividades de origen hinduísta. Todos los días desde temprano, los estudiantes de la escuela védica se sentaban por horas (literal: como siete horas diarias) a cantar las diferentes pujas y a hacer todos los rituales con el fuego, el agua, las frutas y todos los elementos que le ofrecen a la divinidad, como agradecimiento y en celebración, pidiendo paz, abundancia, alegría y felicidad para todos.

Obviamente, nosotros también nos sentamos por horas y horas a escuchar los cantos, y ver los rituales, y meditar con los sonidos. Al final, entendí todo lo que nos dijeron al principio, cuando dejas de tenerle miedo a lo desconocido, le abres la puerta. Es como expandir todas tus capacidades. Claramente, ninguno de nosotros occidentales, ni la mayoría de los Indios, comprendía el significado literal de todos estos cantos y ceremonias, pero simplemente estar allí sentados todo ese tiempo es lo que en se llama tapas en sánscrito, que si mal no entiendo son todas esas prácticas que haces, que te permiten ampliar tu capacidad de recibir, en todo sentido.
Es como cuando de pequeños nuestros papás nos hacían probar cosas nuevas de comer, y como en mi caso, que era bien rancia y no quería probar nada que tuviera un aspecto diferente, entonces duré muchos años, casi hasta mis 20, teniéndole aversión a la comida hasta que me dí cuenta de todos los placeres y beneficios que tenía aprender a comer de todo, y de todo lo que me perdí!.
Igual sucede en la búsqueda espiritual. Es como por ejemplo en yoga, tener una disciplina. A veces la disciplina cuesta, da perecita levantarse una hora antes para dedicarle a tu rutina de yoga y meditación. Pero tener la disciplina es super valioso, con el paso del tiempo se ven los resultados, es decir, te das cuenta que vale la pena y que al final lo que estás haciendo es ampliar tus capacidades. Tus capacidades a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Te das cuenta que el estado de ánimo cambia, que puedes ser más ecuánime y que con el paso del tiempo, ya ni siquiera las rodillas te molestan por estar sentado tanto tiempo en la misma posición, y se aumenta la capacidad de ver la vida desde lo positivo y la abundancia en vez de estar todo el tiempo sumergidos en la queja.

Eso es mi tapas, y lo que gané que después de todos estos días: cultivar la paciencia, la apertura de mente, y la confianza. Y hoy, faltando un día para terminar Navaratri, me siento contenta. Hubo días esta semana en que sentí, igual que la vez pasada, que quería ir corriendo a esconderme debajo de las faldas de mi madre, pero es normal, otra vez terminando todo el movimiento interior de estos días de silencio, brilla la luz de nuevo, más fuerte que antes. Obviamente muchos de los que estábamos allí nos sufrimos algunas de las sentadas de tres o cuatro horas, pero al final cuando se mira hacia atrás, es un alivio ver de lo que uno es capaz, nada en esta vida es tan grave como para tomársela en serio. 

Durante estos días, estuvimos con un pequeño grupo de hispanoparlantes, o del spanish spoken power, como dice Juanda. Varias chicas de Córdoba Argentina, un par de españoles y otra Colombiana. Hemos pasado momentos lindos, cuando nos hemos encontrado, porque desafortunadamente perdí mi celular el primer día que estuve aquí en el Ashram, y muchas veces nos pasamos el día sin encontrarnos aquí entre tanta gente.

Además de estar con ellos, estuvimos un día con Shreya, mi maestra de los cursos para niños, preparando arepas, traje como 3 kilos de harina para satisfacer sus nostalgias del Curso de Instructores en Colombia.

He conocido indios e indias muy lindos, todos super amables y con muchas ganas de que uno la pase bien aquí en su país.Y tambien gente linda de otros países. 

Estos dos últimos días he estado sola aquí en el Ashram, pues Juan David decidió tomarse un respiro, y se fue a internarse en la selva hacia el sur de Karnataka, la verdad que aun no comprendo en que parte del mapa está, pero se que se está divirtiendo y hasta tengo un poco de envidia de su impulso aventurero.

Estos días sola han sido extraños... la vez pasada me vine sola y me sentí muy guerrera, y ahora como no vine sola, me sentí más bien gallinita y me dió un poco de susto quedarme sola. Hasta me costó un par de lágrimas y berrinche. Ya me conocen de mi primer viaje, la Laura llorona que siempre me persigue, reloaded. Pero bueno, gracias al cielo, algunos indios dentro de su inocencia y su cultura, saben hacerme salir el fuego, y no fue sino buscar un rickshaw que me llevara la primera noche a mi casa, para armarme de valor. Como ahora me ven solita, y piensan que soy una princesita, no me rebajan ni media rupia los ijuemaiders. Y obviamente me cobran como el triple de lo que vale el viaje hasta mi casa. Entonces fui la primera noche, y empece a pedir que me llevaran, y no se bajaban de las 120 rupias. Por ahí alguno dijo que 100. Eso es mas o menos dos dólares, para un viaje que dura 3 minutos, con riesgo alto de matar todos los gusanitos que una tiene en la panza, porque manejan como locos.
Cuando les hago mi oferta de 50 humildes rupias, me miran con desprecio y me dicen “walk”. A lo que solo mi ira responde con un “ok. I WALK”. y efectivamente I walk. Pero para tranquilidad de todos, ayer Kumar, un indio super lindo que es nuestro amigo desde el primer dia que llegamos se charlo a los conductores para que no me den tan duro con los precios, y así ninguno sufre porque todos se quedaron preocupados de que me fuera caminando sola.

Mañana me paso a vivir al ashram por casi cuatro días más. Voy a hacer un curso, y después me encuentro de nuevo con Juan David para ir a Auroville. A vivir unos cuantos días de hippismo extremo. Allí nos encontraremos con Nati e Indi, con Carito Perez, y viajaremos con Susana que casualmente iba en la misma dirección y en la misma fecha.


Entonces por ahora los dejo con esta frase muy linda que leí ayer:
“Joy is love for what is, Sorrow is love for what it is not”.

Estoy feliz de escribir de nuevo! 
Feliz semana para todos!  

 (perdon por el tamano y el tipo de fuente, no se si es el computador... o India, o blogger o yo... no lo pude seguir haciendo igual)

sábado, 13 de octubre de 2012

De vuelta a donde empecé.

Bueno, y aquí estoy de vuelta al lugar que me inspiró a comenzar este blog. No pensé que fuera tan pronto el momento de volver a India. Pero que bien tener esta oportunidad de escribir de nuevo desde aquí. Llevo dos noches en Delhi y al igual que la primera vez, han estado llenas de sueños locos resultado de toda la sobre estimulación auditiva y visual de esta ciudad.

A diferencia de la primera vez, me siento como en casa. Y también a diferencia de la primera vez, no vine sola. Esta vez estoy utilizando lo poco que alcancé a conocer la primera vez para guíar a mi compañero de viaje. Todo lo que sucedió semanas atrás ha sido un poco loco, y bueno aquí estamos en India sintiéndonos tocados por la gracia, pues todo lo que me causaba angustia hace una semana se ha ido solucionando como por arte de magia con el pasar de las horas en estas tierras.

Para comenzar, el objetivo principal de este viaje, que más bien fue un impulso y unas ganas de poner a prueba mi fe, es venir a ver al maestro que conocí luego de regresar a Colombia la primera vez, venir a cumplir el objetivo de mi primer viaje a India.

Lo de la compañía fue algo que no me esperaba, pero que agradezco un montón. Y así como no lo esperaba, ya sabíamos que para viajar en India hay que planear con tiempo sobre todo cuando uno no se va a quedar ni siquiera dos meses. Entonces las angustias comenzaron (en mí) cuando nos dimos cuenta que faltaban pocos días y no teníamos los tiquetes de tren para viajar a Bangalore, ni tampoco una ruta definida de los días posteriores a la celebración en el Ashram.

Al final, después de un par de días de dudas y de preocupación decidí dejarlo ser. Soltar toda la tensión. Si sucede bien y si no sucede también. Y no fue sino soltarlo para ver como todo comenzó a alinearse.

Lo primero que nos pasó empezando el viaje, fue que el primer vuelo, Bogotá Panamá, se retrasó, razón por la cual nos enviaron en un vuelo directo a Nueva York. Llegando a Delhi descubrí un aeropuerto totalmente renovado y mucho más eficiente.

Nathalia, mi anfitriona en India, nos recibió en su casita, ahora en Delhi, donde está viviendo con Indi y una nueva gatita llamada Nina. Otra vez como la vez pasada estoy teniendo problemas para bajar las fotos... asi que por ahora... voy a ser breve.

La primera noche no pudimos dormir pensando que unos perros se habían comido a la gata, pero resultó que simplemente estaban ahí peleando entre ellos.

Al otro día por la mañana,  nos levantamos a ver si encontrábamos tiquetes de último minuto para viajar a Bangalore juntos, y después de intentarlo por casi media hora de intentar comprarlos en la web, nos quedamos sin tiquetes. El tiquete que habíamos reservado aun estaba en el estatus RAC, que significa que tienes puesto en el tren, pero en silla, no en litera. Y pues viajar casi 40 horas en silla no era nuestra mejor opción. Pero ahí fue cuando apareció Shreyaji, dese Bangalore, y nos mandó un angelito caído del cielo, que en más o menos 15 minutos movió sus cartas y nos consiguió dos tiquetes en el mismo vagón en la clase que los necesitábamos. Así o más cuidados?

Y bueno, ya en la noche nos fuimos a Hauz Khas, un barrio muy elegante lleno de restaurantes, construido sobre unas ruinas antiguas. Algo así como Usaquén, con un poquito más de polvo y cables de luz, y obviamente lleno de callejones pequeñitos como todos los lugares aquí en la India.
Fuimos a un cafe tibetano mientras esperábamos por la reserva que habíamos hecho en un restaurante de la zona, donde al sonido de un mantra eterno y contrastado con lucha libre en la televisión nos tomamos un par de malteadas.

Finalmente llegamos al restaurante, muy escondido entre callejones y en el último piso de un edficio muy angosto.  La comida... un sueño... todo delicioso, espero tener las fotos para contarles un poco más.

Hoy segundo día en Delhi, nos pasamos toda la mañana en casa, escuchando música y hablando con NAti e Indi, y preparando todo para el viaje a Bangalore.

Y despues de tanto tiempo sin escribir, ahora si espero poder ser constante, y volver a escribir en más o menos diez dias para contarles como fue la aventura en el Ashram en Bangalore, y los siguientes planes. 

lunes, 13 de diciembre de 2010

"Captación de Recursos" o "de como conseguir R5000 en menos de un mes"



Estas ultimas semanas han sido de una agitación total. Creo que necesito una pócima mágica que me duplique las horas hábiles del día, o que me multiplique a mi para alcanzar a hacer todas las tareas. De la oficina, de Guerreros sin Armas y de la Fundación... ah y cierto que también tengo vida personal y familiar..... lo había olvidado.

Como un paréntesis, olvidé mencionar en mi publicación anterior, que en Noviembre di pasos muy grandes que me acercaron mucho a ser Instructora de RAS de la fundación El Arte de Vivir, estoy a poco de lograrlo, pero eso significa que tengo mucho trabajo por hacer!

Así que entre las actividades de la fundación, dejar listo todo lo de la oficina, tratar de ponerle atención a mi familia, y atender mis asuntos personales tenia que sacar de alguna manera tiempo para esta parte de mi vida que, aunque algunos tal vez no entienden, es prioritaria!

Visité un par de Universidades, y descubrí que no iba a ser fácil obtener financiación de entidades. De cualquier forma, la respuesta fue muy positiva: visité después de mucho tiempo mi Universidad, y la verdad es que aunque estaba muy sobre el tiempo para solicitar recursos económicos, la respuesta fue unos brazos abiertos y todo el apoyo para aplicar lo que aprenda en esta experiencia.

Envié la solicitud a varias empresas, pero hasta el momento no he recibido ninguna respuesta.
Solicité patrocinio a Avianca y parece que van a darme un descuento en los tiquetes.

Estaba un poco preocupada, pues sabia que Michi llegaba el 1ro de diciembre y no quería ponerlo en el corre corre de mis vueltas, y menos sabiendo que solo se iba a quedar 12 días. Pero él mismo se ofreció a ayudarme en lo que quisiera, y pues quien soy yo para decir que no?

Lo que me tiene mas sorprendida es que el email que envié pareció tocar no solamente a mis amigos, sino a los amigos y conocidos de mis amigos, y aunque aun no se han concretado muchas cosas, he recibido correos y donaciones de personas que ni siquiera conozco!

Mi familia también ha estado participando activamente.
Mi hermano organizo una reunión familiar en su casa, y me pidió que hiciera la comida. Preparé, con ayuda de Michi, una paella para toda la familia, que fue un éxito, razón por la cual no quedo ni siquiera la foto para el recuerdo. Por este "servicio" mi hermanito me hizo una donación bastante generosa.


Luego, llego Michi, y nos pusimos a preparar todo para el festival gastronómico que tenia en mente. La idea inicial era, con poco presupuesto, ambientar mi casa como si fuera un restaurante, y hacer varias comidas temáticas. Por cuestión de tiempo, no logré la parte de ambientación, y por el tiempo de convocatoria, pase de tres eventos a solamente uno.



Hicimos una noche de la India, con comida deliciosa de este país, y proyectamos una película de bollywood. Luego de cocinar casi 12 horas, la comida resulto ser un éxito, preparamos Chaat Katori, dal Makhani, y Pista Rasamalai, Mango LAssi y Masala Chai. Y a nivel de captación de recursos también estuvo bien. La donación mínima era COP$25.000 (cerca de USD$14) y todos donaron una parte adicional.


Estoy en proceso de recolectar el dinero, y me siento optimista... pero aun queda mucho trabajo pendiente...

Próximamente esperen un informe en números sobre el avance de la operación.

;)


viernes, 16 de abril de 2010

Volver siempre es bonito.


Llevo dos semanas en Bogotá. Llegué con la lluvia. No ha parado de llover desde que puse el pie en la tierrita. Pero bueno, también me alegra porque antes de irme los cerros se estaban quemando por culpa del sol y la sequía.

Durante estas dos semanas he pensado diariamente qué escribir en el blog. Me ha parecido un poco difícil seguir hablando de mi camino, como mi gran aventura, luego de llegar a mi vida cotidiana. He hecho muchas cosas y siempre estoy pensando si esto sería de interés para alguien. Sobre que podría escribir ahora que he vuelto a la normalidad?

Pues para no perder la costumbre, quería escribir sobre como fueron las cosas a mi llegada a Bogotá. La verdad aunque han pasado tantos días ya, a veces siento que me quedé por allá... como que veo que me cuesta un poco aterrizar.


Mis papás todos bonitos me recogieron en el aeropuerto, y cuando llegamos a la casa me tenían hasta flores (seguramente un fino detalle de mi madrecita). Yo también feliz de verlos pero a diferencia de otras veces, regresar a mi casa me dió un poco duro. Primero porque me encontré con todas mis cosas, y luego de estar viajando tan ligera de equipaje, me dieron ganas de tirar todo a la caneca.
Duré como 3 días dándole vueltas al desorden, a ver como organizaba mi cuarto para sentirme tranquila en él. Porque una de las cosas que me dejó este viaje es la seguridad de que quiero vivir mi vida así, simple.


Encontré en vez de la gatita que dejé, una gata hecha y derecha, gigante, atlética y pesada, y más loca que cuando me fuí. Pensé que no me había reconocido, pero a partir del día siguiente a mi llegada volvió a perseguirme como perrito por toda la casa, duerme conmigo y se queda donde yo estoy. Y bueno, Oliver es cuento aparte, cada día
más mimado. También encontré a mi pobre matica, compañera de alegrías y tristezas, toda calva y seca, y cada vez mas resumida, porque unos días después Karla me sugirió podarla y lo que fue un día una matica frondosa y florida hoy es solo un ñoquito lleno de hongos. Igual estoy aplicando todos los conocimientos adquiridos en Auroville para ver si puedo hacer que vuelva a florecer, espero que mis cantos y mis cariños surtan efecto en unas semanas.

Duré varios días maquinando en mi cabeza la forma de devolverme para India inmediatamente. Pero bueno, eso ya está superado. Me dí cuenta que necesitaba aterrizar mi cabeza en Bogotá y tomar el toro por los cuernos. Y aquí estoy, con mil ideas en la cabeza y tomando impulso para llevar a cabo todo.

Volví gradualmente a mis actividades cotidianas, como cocinar, montar en bici, echar rulo con las amiguitas y hacer cuentas de los gastos y las entradas propias y de la empresa.

Fue bonito ver de nuevo a mis amigos, escuchar las buenas nuevas, saber de los avances y también contarles lo que no habían leído o lo que querían saber sobre el viaje. También fué increíble llegar y ver que me estaban esperando incluso las personas que no están en el país, y darme cuenta que las personas que conocí fuera me ofrecen una amistad sincera y bonita...


Ya ensaye dos recetas de las aprendidas en la India: Dal Makhani y Gulab Jamun. Bueno en realidad el Gulab Jamun era fácil pues solo tocaba ponerle agua a la mezcla que compré, fritar, y sumergir en melao. No se parece ni poquito al que probé en India, pero quedó rico de todas maneras.
Olvidé anotar la receta de las lentejas en casa de Nati, asi que busque por internet y baje una receta que me pareció que podía darme un resultado similar, pero no fue así, a mitad de camino me tocó fusionar dos recetas y finalmente quedó rico pero no podría asegurar que es el mismo sabor.
También preparé Ghee, y me gustó. Pensé que era más complicado, pero fue facilísimo y además sabe muy rico y es más saludable que la mantequilla normal. Estoy programando la preparación de chenna, a ver si los sorprendo a todos con un delicioso Rasmalai.
Y contrario a lo que prometí antes de llegar... no dejé de comer dulce. Y lo peor es que nadie me colaboraaaaa! Pero de todas formas se agradece la posibilidad de deleitarse con algunos manjares...

Y bueno, como era de esperarse, aquí en Bogotá ya se habían olvidado de que era vegetariana, y llegué en un desorden de comidas tan importante que he comido pollo dos veces en estas dos semanas.


Ya fui a mi primer ciclopaseo, y la ruta estuvo super chevere, hasta tuvimos tiempo de pasar por entre el bosque en el humedal de Córdoba. Aún estoy haciendo ganitas para empezar a utilizar la bici para transportarme en la ciudad, pero el clima no me colabora. Ademas de la lluvia, esta haciendo un frío que me entra hasta los huesitos.
Sin embargo, ahora que empecé un curso en las noches, estoy yéndome en mi burrita, como le dice un amigo, y se ha portado lo más de bien. Me gasto 50 minutos en llegar a Usaquén (comprendan, es en subida) y 27 en bajar hasta mi casa, obviamente sin irme corriendo.

Y bueno, para ayudarme a dejar la India gradualmente en su lugar, el curso que estoy haciendo es de respiración, y lo dicta un Swami super bonito que trajeron especialmente para dictar el taller. De esa clase solo puedo salir con una sonrisa en la cara... espero que con el tiempo la sonrisa no se me borre ni con toda la presión de lo cotidiano encima.

Lo importante es que ahora que volví, tengo más claro lo que quiero, y estoy segura que seguiré abriendo el camino por donde me lleva mi corazón. Así que cuando tenga cosas lindas que contarles volveré a aparecer.

jueves, 1 de abril de 2010

JetLag en New York


El vuelo de India a New York fue más largo que el de New York a India, duró casi 16 horas (Tengo tildes otra vez!). Creo que dormí la mitad del viaje, vi algunas películas, leí un ratico, dormí más... Ya se dieron cuenta que no puedo estar sentada en ningún vehículo sin quedarme dormida (Léase bus, tren, carro, avión).
Finalmente llegamos, a las 4.30 am, como estaba programado. Esta vez, la entrada a los Estados Unidos estuvo super amable. Pasé derechito en todas las cosas, y apenas pude llamé a Nelsiton, pobrecito madrugando para recogerme. No quería que se molestara, pero el insistió y mis papás también insistieron, hasta que al final me tocó acceder. Cogí el tren y llegué a Penn Station, y otra vez como la primera vez, Nelson estaba esperándome en el lugar equivocado, así que pasamos un buen rato cada uno parado enfrente de un Primo Capuccino diferente. Probé a llamarlo desde el local de teléfonos públicos que era, tal como me había dicho Nelson, el Hostal de los Teléfonos, porque había una persona durmiendo debajo de cada teléfono (triste), pero una vez más, el maldito teléfono se tragó todas mis monedas. Entonces volví a mi lugar y esperé a que Nelson llegara. Me dio un poquito de pena, me sentía cero guerrera con esa cantidad de maletas, y más pena me daba que me tuvieran que ayudar a cargar todo eso que era mío. Pero bueno, superada la pena, nos fuimos para la casita. Me sentía muy bien, sin hambre ni sueño, y Nelsiton insistía en que durmiera un rato. Me negué rotundamente, pero dos minutos recostada en la cama bastaron para que me quedara dormida.
Pensé que con la cantidad de tiempo que había dormido en el avión no me iba a costar trabajo ajustar el horario, pues de ida había sido inmediato el ajuste. Pero me equivoqué pues pasé los cuatro días en Nueva York durmiendo a deshoras y hasta con mal genio y pataletas internas por el sueño y el cambio de temperatura.
Esta vez sentí que no pasé tanto tiempo con mis anfitriones porque, además de que dormí la mayoría de horas hábiles, Nelsiton estuvo un poco ocupado y Lukasz empezó a trabajar en otro lugar y pasaba poco tiempo en la casa.


Visité el Museo Metropolitano por pocas horas, y obviamente no alcancé a verlo todo. Pude ver las secciones del Imperio Romano, una parte de Africa, América (Norte, Centro y Sur) y una pequeña parte de la colección de Egipto. Me pareció que vale mucho la pena dedicarle el tiempo a este museo (odio al sorochito por no dejarme aprovechar mis días), pero será la próxima vez. Lo que más me gustó fue la exhibición de las islas del Pacífico Sur y Africa, con todas esas máscaras tan expresivas, todas sonrientes. Además me pareció increíble el parecido que tiene todo esto con las máscaras y demás piezas tradicionales de nuestro continente, a pesar de las distancias y las diferencias en los períodos de tiempo.


Estuve en Union Square, me pareció muy lindo. Había como un mercadito de pulgas, algunos artistas vendiendo pinturas, camisetas, sombreros. También en la entrada del metro había un grupo de música como de New Orleans, super chévere. Estuvimos caminando allí un ratico, mirando a la gente y mirando algunos arbolitos que ya están floreciendo porque está empezando la primavera. A Nelson se le ocurrió que un buen plan era ir a ver Alice in Wonderland, y había un teatro cerca, así que fuimos a comprar los tiquetes y quedamos con Lukasz de encontrarnos para la hora de la función. La película bonita pero no puedo dar bien mi impresión, pues me sentía muy cansada y me dormí algunos pedazos.


También probé a subir al Empire State en esos días, pero estaba con el presupuesto muy ajustado y no me alcanzaba para pagar la entrada completa. Nelsiton me llevó a un café todo bonito donde parece que los tés son orgánicos, se llama Grounded, y probé una variedad de té que no conocía, se llama rooibos y me gustó mucho. Además el café tenía un aire como familiar, todo acogedorcito, porque es un sitio sin ningún parámetro específico en su decoración, es como si fueron decorándolo y amoblándolo con el tiempo, casi como uno decora su propia casa. Ese día me sentía como una niña malcriada, estaba haciendo mucho frío (para mí), bueno no tanto porque al menos estaba menos frío que cuando fui en febrero, pero me imagino que pasar de 35 grados a 4 es un golpe duro para cualquier persona (punto a mi favor), y estábamos lejos de la casa, y me daba mal genio no poder llegar en 5 minutos y meterme debajo de las cobijas a descansar. Bueno creo que también era un poco que quería estar en India y sabía que estar en Nueva York era la señal inminente de mi pronto regreso a Bogotá.


Como siempre, hubo tiempito para tomarnos unos vinitos, unos Jack Daniel's y hablar de cosas superfluas y también de cosas profundas. También Nelsiton a pesar de (o gracias a?) mi actitud de niña mimada, me tuvo paciencia, canceló algunos de sus compromisos para estar conmigo y hasta me preparó almuerzo vegetariano dos días.

El domingo Lukasz me acompañó a conocer el Museo de Historia Natural, también llegamos tarde porque ambos habíamos trasnochado hablando de bobadas y cosas importantes, y nos despertamos tarde. Además Lukitasz escogió una ruta super bonita atravesando el Central Park lo cual demoró nuestra llegada al museo, pero valió la pena.


El museo me encantó, pero también me faltó tiempo y, aunque hubiera llegado temprano, creo que me habrían hecho falta unos cuantos días para verlo con detenimiento. Además escogimos un orden para visitarlo que sin culpa dejó para el final la parte que me habría interesado más. Pero espero que haya una oportunidad para volver.
Ese día también Lukasz me invitó a comer y luego fuimos a la casa y nos tomamos un vino, les hice tatuajes con henna, y vimos televisión un rato.

El último día me gasté casi toda la mañana reorganizando las maletas, casi me toca sentarme encima para poder cerrarlas a pesar de que no compré nada en Nueva York.
Nelsiton me acompañó a Penn Station y me dejó sentadita en el tren. Otra despedida veloz, de afán porque el tren estaba listo para arrancar.

Llegué a tiempo al aeropuerto, y todo estuvo como medido, no me tocó esperar mucho para abordar el avión. El vuelo a Bogotá estuvo tranquilo, por ahí se movió un poquito, y creo que nos toco sobrevolar un rato llegando a Bogotá.
Me tocó sola en otra vez en la fila, el vuelo no venía lleno, y pude leer un buen rato sin quedarme dormida, y luego dormir acostada cómodamente.
Estaba un poco nerviosa porque casi al final del viaje se veía como una tormenta entre las nubes, pero la llegada y el aterrizaje otra vez estuvieron muy suaves.

Llegué a Bogotá y todo estuvo fácil en el aeropuerto, mis papás estaban esperándome (increíblemente contentos de verme otra vez ja ja) y parece que el nuestro era el único vuelo pues no había casi nadie afuera esperando a los viajeros.


Se acabó este viaje, pero apenas comienzo a abrir realmente mi camino (tal vez volver a mi cotidianidad después de esta experiencia es otro viaje!), y me gustó mucho la experiencia de escribir, con y sin tildes, sin poder subir fotos y, aunque no sé si mis lectores aun me leen, voy a seguir escribiendo. Creo que eso también es parte del camino.

viernes, 26 de marzo de 2010

Delhi con nuevos ojos


Vole a Delhi con Jet Airways. Dormi todo el viaje, pero creo que es el mejor vuelo en el que he estado en toda mi vida. El aterrizaje fue lo maximo. Llevaba como media hora esperando sentir en el estomago la presion que siempre siento cuando empieza a bajar el avion hacia la pista. Me toco en el pasillo, y estaba con los ojos cerrados descansando un poco y cuando me di cuenta el avion toco suelo. Nunca habia sentido un aterrizaje tan suave.
Contrate un taxi prepago para que me llevara a la casa de Ari, el chico de couchsurfing que me iba a recibir. No me iba quedar en su casa, sino en la de un amigo, porque el vive al norte de Delhi y las distancias son enormes aqui. Entonces me dio las indicaciones para llegar y me dijo que Harish, el hombre que cuida la casa, me estaria esperando. El barrio en el que estaba ubicado el apartamento estaba como bonito, pero las direcciones aqui en India son un poco complicadas y duramos como 20 minutos dando vueltas para encontrar el bloque. Me baje del taxi con mis dos super maletas, y el edificio no tenia ascensor, asi que me toco subir con mis 50 kilos de cosas por las escaleras, hasta el tercer piso. Casi no llego.
Timbre y me abrio Harish, el lugar parecia una oficina. Muy grande y tambien parecia deshabitado. Harish me llevo hasta una puerta y la abrio, y me mostro el cuarto. Un cuarto muy grande con sofacama, sofas, y tambien tenia bano. Me quede un rato en el cuarto organizando mis planes para salir a caminar por Delhi.


El bano no se veia muy limpio, parece que nunca usan este lugar, estaba todo lleno de telaranas, y ademas habia una ventanita que daba a un sitio muy oscuro, parecia el hueco de un asensor, y durante el tiempo que estuve en el cuarto oia como un chillido, estoy segura de que era un raton o algo asi. El caso es que el lugar afuera de la ventana era un escondite especial para animales, y luego me di cuenta que dentro de los habitantes del lugar estaban algunas palomas, porque la ventana no estaba muy limpia y al dia siguiente estuvieron toda la manana haciendo ruido.


Decidi que ese dia iba a enfrentarme de nuevo al Chadni Chowk, la primera calle donde estuve en Delhi, que me causo shock, porque estaba segura de que al verla nuevamente luego de estos casi dos meses, iba a poder ver sus colores tranquilamente.
Tome un auto y me demore casi una hora en llegar. Tal como pense senti mucha familiaridad con la calle y la pude ver sin nerviosismo y reconocer las cosas que se me atravesaban por el camino. Camine hasta llegar a Haldirams, que fue el lugar donde almorzamos el primer dia con Nati. Entre a pedir mi almuerzo: el ultimo papri chaat del viaje, y el ultimo dal makhani. Estuvo delicioso pero quede super llena, no me quedo espacio ni para comerme un dulcecito. Sali de alli y camine muy lejos buscando el mercado de especias. Cada minuto me alejaba mas y veia menos turistas, pero llegar al mercado fue muy gratificante, pense que me iria de India sin ver esto, pero lo logre! Era como unas dos cuadras de solo puesticos de especias. Afuera de cada local una cantidad de costales llenos de comino, te, cardamomo, frutos secos, masalas... Camine hasta donde terminaba el mercado y de vuelta me vine preguntando precios. Finalmente entre a un lugar y compre comino, te, masala para el te, cardamomo verde, y semillas de anis de las que se usan para refrescar el aliento.
Sali de aqui rapido pues ya eran casi las 4 y habia quedado de encontrarme con Ari a las 6 en la casa, y estaba como a una hora de distancia. Entonces camine casi hasta Haldiram's de nuevo, y llegando cogi un rickshaw que me llevo por 30rs a la zona donde se encontraban todas las tiendas de instrumentos musicales. Tenia muchas ganas de comprarme una tanpura de caja, que es un instrumento de cuerdas que tiene un sonido que no se como describir. Pero es super relajante. El problema es que costaba cerca de 4000 Rs, lo que es casi 100 dolares. Entonces empece a caminar por todos los locales mirando a ver si conseguia algun instrumento que tuviera el sonido que me recordara este viaje. Tal vez un armonio de los mas sencillos, que simplemente tienen llaves para graduar la afinacion del instrumento. Entre como a 5 tiendas, y en ningun lado veia nada especial. Casi al final de la calle, entre a una tienda que era atendida por sikhs (los que usan turbante), tenia muy buena apariencia y se veia variado. Le pregunte al senor mas o menos lo que queria, y este senor tenia una energia muy especial, era muy amable. Me dijo que pasara al sotano, que su asistente me orientaria en la eleccion del instrumento. Baje por una escalerita muy angosta y llegue al sotano, donde estaba un joven muy querido, y habia muchos instrumentos. Alli entre todo identifique mi tanpura, la hice sonar un ratico, y pedi algunas indicaciones, pero definitivamente era muy costosa, sin mencionar lo dificil de cargar, pues es una caja como de 80x20cms, asi que segui mirando otras opciones. El armonio pequenito valia 2000 Rs, lo cual me seguia pareciendo costoso, y ya estaba casi dandome por vencida cuando el muchacho me pregunto que cual era el presupuesto y que el me podria aconsejar. Le dije que no mas de mil rupias, y con esto nos movimos a un rincon del cuarto donde habia un monton de vasijas. Bueno, realmente no eran vasijas, eran cuencos tibetanos. Obviamente habia de mas de mil rupias, y tambien todo dependia del tamano.


Yo no sabia que eran cuencos tibetanos, pero el muchacho me dijo como se hacia sonar el cuenco y simplemente quede fascinada con el sonido. Dure como media hora jugando con el tal cuenco, y al final decidi comprarlo. Subi toda contenta a pagar y me lo empacaron. Me fui y como a la media cuadra cai en cuenta que no habia preguntado como se llamaba el instrumento, entonces me devolvi, y para ese momento ya habia llegado la persona encargada de este instrumento en particular. Le pregunte al que me habia atendido si me podia escribir claramente el nombre del cuenco para buscar informacion, y el muchacho me dijo que bajara un momento con el otro senor, que era el que sabia bien como se usaba.
Este senor era super especial, tambien tenia una energia asi toda relajada, y apenas llegamos abajo me pregunto de donde era. Cuando le dije de Colombia dijo "ah! espanol!" y se puso a hablarme en espanol. Habia aprendido con cubanos, pero afortunadamente no les cogio mucho el acento. Me dio una introduccion como de 40 minutos sobre el uso de los cuencos, muy interesante, y obviamente me dejo con ganas de comprar el mas grande de los que son hechos a mano. Pero bueno, aunque el que compre no es hecho a mano, es una forma de empezar a practicar. La proxima vez que venga a India voy a tomar el workshop y me voy a comprar el mas grande de los hechos a mano. El caso es que el senor super querido me mostro como se medita con los cuencos y me dijo como se desbloquea la energia de los chakras, y como las vibraciones del cuenco hacen vibrar toda al agua del cuerpo para encontrar la armonia, me puso los cuencos en la cabeza y sus alrededores y me hizo hasta cantar con el. Mas bonito!
Sali toda contenta de alli, espero volver a encontrar a este senor en mi camino.
Cogi un auto y me fui para la casa. Llegue al tiempo con Ari que, muy amable, me habia traido comida. Me preparo un te delicioso, y nos sentamos a comer y a hablar un rato. Es el primer indio que conoci en el viaje que no es vegetariano. Pero el sabia que yo si era asi que me trajo un rollito de hojaldre con verduras salteadas. Comimos, hbalamos mucho, y luego nos fuimos para el cuarto vecino al mio a ver un partido de Cricket. Me dijo que la unica razon por la cual me habia recibido era porque le habia parecido super espontaneo el mail. Me dijo que el era igual, no planeaba, entonces siempre enviaba correos de ultimo minuto. Ademas me dijo que aunque era un miembro muy activo de couchsurfing, habia decidido tomarse un break, porque estaba casi viviendo en funcion de recibir gente y ya estaba descuidando un poco a sus amigos y sus cosas personales. Entonces por ahora solo recibe gente con poco tiempo de anticipacion, asi esta seguro de si va a tener o no tiempo para pasar con las personas. Se quedo conmigo como hasta las 10 de la noche, nos tomamos una cerveza y luego se fue para su casa.
Al dia siguiente, me levante muy temprano porque tuve una pesadilla que me parecio super real. Me desperte casi gritando. Cuando ya me habia recuperado del susto, me acomode para tratar de dormir, porque estaba segura que ni siquiera eran las 6 de la manana. Como a los 5 minutos, alguien timbro, y Harish no abria la puerta. Ante la falta de respuesta, comenzaron a timbrar y a golpear la puerta como desesperados. Pasaron varios minutos, y decidi pararme a ver si estaba Harish por ahi o si era el mismo Harish que estaba por fuera timbrando. Parecia que Harish se estaba duchando asi que abri la puerta y eran dos couchsurfers, un aleman y una ecuatoriana, que venian de Calcuta. Que pena, yo con mis pelos todos parados resistiendose a la gravedad... Nos saludamos y yo me fui a descansar un ratico mas.
Luego estuve como hasta las 9 de la manana reorganizando las maletas y dejando todo listo para viajar por la tarde.
Tome un bano de gato, y me puse bonita para salir. Tome un auto hasta el Connaught place, y me meti a un cafe internet como una hora buscando los sitios donde deberia hacer las ultimas compritas.


Despues fui a cambiar dolares, porque la compra del cuenco me dejo sin plata, y de alli me meti al metro. Era mi ultimo dia y queria hacer cosas que no hubiera hecho antes. Pense que el Metro era algo muy aventurero, que iba a ser un despelote, pero resulto todo lo contrario. La infraestructura es super buena, las estaciones super amplias, los trenes muy modernos y espaciosos, y de pronto estuve de suerte pero, aunque estaba muy congestionada la estacion, el tren que cogi estaba casi vacio.
Solo estuve alli entre dos estaciones, pues me dirigia a Paharganj, que es muy cerca.
Sabia que la estacion del metro no estaba muy pegada al Paharganj, pero tambien aproveche la oportunidad para conocer la estacion de trenes de Delhi, que estaba justo en la mitad entre la estacion del metro y el acceso al Paharganj.
Esta estacion del tren si era una locura, no me imagino tomar el tren ahi, pero espero experimentarlo la proxima vez. No le cabia un tinto a la estacion, a donde mirara estaba lleno de personas y maletas. Atravese toda la estacion por el puente peatonal que une todas las plataformas, y al final vi desde lejos la entrada al bazaar.


De dia se veia diferente. Delhi estaba mas caliente que la ultima vez que estuve, claro, habia pasado mas de un mes, y la temperatura ya estaba como en 34 grados. Cada rato se sentia una brisa caliente con la que estoy segura que se me iba un buen porcentaje de hidratacion corporal. Camine un buen rato por el bazaar mirando si veia algo bonito o si encontraba las tres bobadas que me hacian falta. Y bueno una de ellas me encontro a mi. Queria comprar henna para tatuarme en Colombia, pues en todo el tiempo que estuve aqui en la India no tuve la oportunidad de hacerme henna, y cuando iba caminando un muchacho se me acerco y me ofrecio tatuarme. Lo dude mucho porque tocaba esperar a que la henna se secara y todo, pero el muchacho me dijo que con el calor que estaba haciendo, no se iba a demorar mas de 20 minutos en secar. Accedi, y me hizo un dibujo muy lindo en el brazo izquierdo, desde abajo del codo hasta la punta del dedo indice. Impresionante el pulso y los dibujos tam bonitos que hace esta gente.
Quede muy contenta, y solo me costo 100Rs. Tambien le compre unos paquetitos de henna, y aceite para llevar a Colombia.
Despues termine la vuelta y me fui a buscar un auto que me llevara a algun sitio donde me pudiera comer mi ultimo Rasmalai. Llegue a Green Park, que es una zona toda bonita, buscando Evergreen, la tienda de dulces que vi en el programa de Sumito en elgourmet.com. Estaba un poco mas cara que el resto de tiendas de dulces, y no habia tanta variedad, pero estando alli, pense que ya no tendira mucho tiempo para ponerme a buscar otro lugar. Dure como media hora explicandole a un senor como queria llenar las cajas de dulces, pues no todos los dulces tienen larga vida, algunos se danan en dos dias, otros en 3 o en 7. Compre una cajita de dulces para Nelson y Lukitasz, y otra para mis papitos. Obviamente a mis papas solo les compre los que duran 7 dias, y a los chicos les compre mas variadito pues solo era un dia y medio de transporte. El caso es que todo el mundo me miraba, porque yo corria de un lado al otro de la vitrina pidiendo solo 2 o 4 unidades de cada dulce y aqui la gente pide como por libras. Al final termine de armar las cajitas y me fui a pedir una bola de rasmalai y una de malai chop (de vuelta al cielo). Eran casi las 4 de la tarde y cai en cuenta que no habia almorzado tampoco. Entonces pase al Coffe day que estaba a dos locales y me comi un sanduche de Paneer Tikka.
Luego sali corriendo a coger un auto, porque ya se me estaba haciendo tarde para llegar a recoger mis maletas. Llegue a la casa y empaque lo ultimo que habia comprado, aliste todo y me sente a esperar. Ari llego con otro amigo, y un rato despues aparecio una nina amiga de ellos que venia de Latvia. El otro amigo de Ari era indio tambien, pero habia viajado mucho, y habia estado en Colombia. Estuvimos hablando como 40 minutos, y a las 6.30 llego mi taxi y Ari se fue conmigo pues le servia la ruta.
Luego de que Ari se bajo, me puse a llamar a todo el mundo para despedirme y agradecer. Hable con Yogi, como 10 minutos, una ternurita; con Anu y Manish hable como media hora, divinos, nos reimos un monton e hicimos planes para vernos de nuevo en India o en Colombia; luego hable con Francesca, que tambien esta cerca de terminar su viaje, quedamos de vernos pronto, en Colombia, Italia o en Ecuador, o donde sea que se crucen nuestros caminos; le envie mensajes a todos mis hosts, a las personas que conoci, me despedi de Christoph, Uma, y hable con Nati como 10 veces. Fue lindo ver que en verdad conoci gente tan especial, y que no solo de mi parte esta todo el agradecimiento, sino que siento que realmente se crearon lazos bonitos.
El tiempo en el aeropuerto se paso volando. No tuve ningun inconveniente, hice el check in, cambie mis rupias a dolares y me fui a la sala de espera. Hable tambien con Nelsiton y con mis papas para avisarles que ya salia. Y bueno finalmente respire profundo y me despedi de este pais, agradeciendo por todo lo aprendido.

martes, 23 de marzo de 2010

Chau Nati

El lunes me desperte bien tempranito. Nati me ofrecio hacer respiraciones, pero me dio un poquito de pereza, entonces mientras ella practicaba su pranayama, yo me dedique a revisar mi correo y hablar con mis papas.
Despues regue mis cosas en toda la sala, y la pobre Nati toda paciente con todo el desorden que arme. Volvi a empacar e hice el listado de compras pendientes.
Nos fuimos para Fabindia a comprar unos regalitos, y pues hasta ahi me llego el espiritu de no comprar mas cosas, "me toco" comprarme otra camisa. Saliendo de ahi estaba haciendo mucho calor, y justo en la esquina habia un puestico de jugo de cana, lo habia visto desde el primer dia que estuve en India y no lo habia probado, entonces pedimos un jugo cada una para calmar la sed. Estos puesticos son como los carritos de jugo de la ciclovia. El aparato para sacar el jugo es como un molino o una prensa, mejor dicho son dos rodillos, que giran muy pegaditos, entonces el senor pone ahi los palitos de cana de azucar y esta cosa los tritura y el jugo cae en una ollita que tienen debajo. El jugo super rico, y parece que es muy saludable tambien. Cuando terminamos nos tomamos otro ahi de puro antojo. Despues nos fuimos caminando hasta Himalaya, que es mi marca favorita aqui en India, y que hace ver que ya casi cumplo 30, porque lo unico que se consigue ahi son cremas y pastillas. Me compre varios articulos de belleza (me apena un poco decirlo), que ademas tienen la caracteristica especial de ser ayurvedicos, todo es a base de hierbas.
Luego fuimos al supermercado a comprar algunas especias para ver si puedo hacer una epidemia de doble pique general cuando regrese. Compre polvo de chile, polvo de cilantro, hinojo, y estuvimos buscando el comino en semillas pero no hubo. Encontramos unas hierbas que utilizan para refrescar el aliento, y Nati me dio la mejor descripcion del sabor, de acuerdo con lo que les habia comentado antes de que India se ama y se odia al mismo tiempo: "Eso es rico, lo preparan con varias especias encima de una hojita, es super refresacante y tambien da ganas de vomitar". No se por que aqui no ha sido facil ni siquiera para mi dar una descripcion sobre las comidas que provoque comer en vez de vomitar. En la manana tambien me paso con mis papas, que les describi los componentes de uno de mis platos favoritos, y aunque no nos estabamos viendo en video, creo que me pude imaginar la cara que estaban haciendo. Tuvimos que reirnos cuando cai en cuenta de que mi descripcion no estaba sonando provocativa.
Despues nos fuimos para la casa, y por el camino nos compramos una papayita y un melon, porque la boca me sabia a frutas desde por la manana. Estaba haciendo tanto calor que llegue a la casa y me tome como un litro de agua, y me comi medio melon y casi media papaya. Nati me preparo berenjenas ahumadas, y yo prepare arroz integral, mi especialidad. Almorzamos, vimos fotos, y despues vimos la pelicula que me regalo Christoph.
El resto de la tarde se paso rapido. Volvi a sacar todo de la maleta y empece a organizar de forma que pudiera repartir el peso de forma pareja en ambas maletas.
La pobre Nati hacia cara de sufrimiento cuando pasaba por la sala y veia que no habia ni por donde caminar.
Dure como 6 horas empacando, con intervalos en los cuales escribi en el blog, y busque casa en Delhi.
Se me habia pasado por completo que tenia que conseguir alojamiento en Delhi, porque aunque queria visitar a Anu y Manish, esto me significaba mucho tiempo y dinero en transportes, y no me parecia que se justificara por solo un dia.
Me puse a buscar en couchsurfing, a ver si de pronto conseguia alguien que me hospedara, porque tambien me parecia una buena forma te terminar el viaje, compartiendo con una persona local. El primer perfil que me llamo la atencion tenia como 150 referencias, y mas de 200 amigos. Pense que alguien tan popular seguramente no tendria espacio para mi y menos con una noche de anticipacion. Pero de todas formas le escribi, de acuerdo a lo que solicitaba en su perfil. Le dije que me parecia bonito cerrar mi viaje asi, y que definitivamente no habia tenido tiempo para programar el viaje, pero que estaba bien si no podia recibirme.
Como a los diez minutos me respondio super emocionado, diciendo que no conocia a nadie de Colombia y que, aunque no estaba seguro de si podia recibirme, me iba ayudar y seguro ibamos a conocernos durante mi corta estadia en Delhi. Intercambiamos telefonos y me llamo esa misma noche para definir los detalles de mi llegada.
Me dio un poquito de pesar que estaba tan enredada en mis cosas que no tuve mucho tiempo esa noche para compartir con Nati. Se fue a dormir y yo me quede como hasta la una terminando de empacar y cuadrando todo lo de mi viaje.
Al otro dia me levanto Nati temprano, el taxi me recogia a las 6.45, y el tiempo me alcanzo apenas para arreglarme y salir a esperarlo.
Otra despedida corta. Aunque pensandolo bien, que mas queremos para despedirnos, es mas bonito asi, sin darnos la opcion de ponernos sentimentales. De todas formas arranco el taxi y se me aguo el ojo, y eso que a Nati la vuelvo a ver pronto. Definitivamente, si alguien estaba esperando que la Laura llorona no regresara a Colombia, lamento desilusionarlos.
Llegue rapido al aeropuerto, hice el check in, e increiblemente no me cobraron sobrepeso. Tenia 38 Kilos para la bodega, y lo permitido eran 25. La senora me miro apenas vio el peso como diciendo, hmmm, eso esta pesado, pero me pregunto si tenia conexion internacional, y cuando le dije que si solo me dio el pasabordo y me deseo feliz viaje.
Entre a buscar la sala de espera, y por el camino me puse a chismosear los cafecitos a ver si encontraba algo para desayunar. Al lado de la sala de espera me compre una cosa que se llama Fruit Custard, que se veia definitivamente dulce, pero me lo compre para no perder la costumbre y porque es una promesa que cuando llegue a Colombia vuelvo a dejar el azucar.
El tal custard era como un pudin de vainilla, todo cremosito, y con muchos trocitos de fruta adentro. Esto si sono rico, no? Aunque le dije a Nati que habia comido esto y no le gusto la idea.
Antes de abordar el avion llame a Anu, para despedirme, pero no me dejo, me dijo que la llamara antes de irme de Delhi, y se puso un poco triste porque no me quede en su casa. Yo tambien me puse triste. Pero bueno, espero que haya otra oportunidad para vernos.
Fin del capitulo. Chau Natica. Gracias por todo!